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La Miastenia Gravis, es una enfermedad autoinmune (originada por
problemas en el sistema de defensa del organismo) que resulta de
la producción de anticuerpos en contra de la acetilcolina
(neurotransmisor que inicia el estímulo de movimiento en
los músculos del cuerpo), dichos anticuerpos bloquean la
transmisión del estímulo de movimiento para ciertos
músculos, provocando debilidad y fatiga extrema en algunos
casos. La razón por la cual se producen estos anticuerpos
se atribuye a algunas infecciones o simplemente a alteraciones desconocidas
o no explicables que provocan estas alteraciones, llegando al punto
de fatiga y debilidad severas. Esta enfermedad es asociada estrechamente
con el Timo, ya sea por la presencia de crecimiento anormal de la
glándula o por la presencia de un tumor llamado timoma. La
enfermedad se presenta en dos picos de incidencia importantes, el
primero en la segunda o tercera década de la vida y el segundo
alrededor de los sesenta o setenta años. El diagnóstico
se realiza mediante pruebas especiales, algunas pruebas en suero
como la prueba de anticolinoesterasas, otra es la prueba de ensayo
de anticuerpo del receptor de anti-acetilcolina. Otras pruebas mediante
estimulación nerviosa y la electromiografia de fibra simple.
La prueba más utilizada es la estimulación repetida,
que consiste en una medición por electromiografía
de la transmisión nerviosa ante un estímulo, cuando
en un paciente con MG inicia dicha prueba, la transmisión
del estímulo es normal, pero a medida que se aplican estímulos
repetidos, se observa una disminución de la transmisión,
lo que se conoce como fatiga, es decir, se agota la transmisión
de estímulos por bloqueo del neurotransmisor (acetilcolina).
La presentación clínica es insidiosa, inicia con
debilidad de los músculos de la órbita, afectando
la visión (diplopia o visión doble) o provocando caída
del párpado (ptosis palpebral), lo anterior sucede habitualmente
durante el primer año, posteriormente los síntomas
se agravan y se inician manifestaciones en músculos mayores
como las extremidades, presentando debilidad para elevar alguna
extremidad y muy notorio el agotamiento progresivo de un movimiento.
En el término de dos o tres años la enfermedad puede
agravarse, manifestando síntomas de músculos de la
garganta y de la respiración, manifestando dificultad para
deglutir (disfagia), dificultad para hablar (disartria) y dificultad
para eliminar secreciones de la boca. La enfermedad presenta cuadros
de exacerbaciones o recaídas, lo cual hace que el paciente
se encuentre bien o con síntomas mínimos durante un
periodo de tiempo determinado y repentinamente pueda recaer. Los
casos más graves presentan alteraciones en los músculos
de la respiración, refiriendo problemas serios para lograr
respirar de manera normal, siendo necesario en algunas circunstancias
el apoyo ventilatorio.
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