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Existen
dos tipos principales de hernias de diafragma, las primeras son
de tipo congénito y se deben a la falta de desarrollo para
cubrir toda la extensión que debe de abarcar el diafragma,
se dividen en dos, las que se localizan a los lados del diafragma
o hernias de Bochdaleck y las que se localizan en la parte media
o de Morgagni. Ambos son defectos del desarrollo donde el diafragma
no creció lo suficiente para cubrir tales orificios. Habitualmente
las hernias se producen en orificios naturales donde por algún
motivo pueden agrandarse y permitir el paso de elementos anatómicos.
En el caso preciso de las hernias diafragmáticas, el problema
radica en el libre paso del contenido intestinal abdominal hacia
la cavidad torácica, provocando el aumento de presión
intratorácica que restringe la capacidad de distensión
del pulmón provocando dificultad respiratoria de grado variable.
Adicionalmente la situación anómala del intestino
dentro del tórax puede provocar fenómenos de distensión
y estrangulamiento, sobre todo cuando el orificio es pequeño,
pudiendo resultar en una lesión intestinal de rotación
con compromiso vascular y la consecuente perforación dela
víscera, lo cual provocaría una salida de material
intestinal dentro del tórax y una infección muy grave
que pudiera poner en peligro la vida del paciente. El otro tipo
de hernias son las debidas a trauma, en general cualquier herida,
sobre todo penetrante ya sea por arma de fuego o arma blanca, que
se localice en la parte baja del tórax o parte alta del abdomen
se considera potencialmente productora de un defecto en el diafragma.
Inicialmente puede formarse un defecto pequeño que no tiene
mayor consecuencia, pero a medida que pase el tiempo, dicho defecto
se pude tornar en un orificio grande donde pueden pasar los intestinos.
Otras circunstancia es cuando por alguna razón el paciente
debe de ser intervenido quirúrgicamente y durante la exploración
abdominal se puede encontrar un defecto en el diafragma, estas condiciones
son las mejores debido a que se repara de manera inmediata y a la
postre no acarrea mayores consecuencias. El problema radica en que
la gran mayoría de las lesiones de diafragma pasan desapercibidas
en el periodo agudo de trauma, siendo necesaria una acuciosa exploración
y revisión del mecanismo de trauma para sospechar en la existencia
de dicho defecto. De hecho, la condición clínica de
las hernias por trauma se dividen en tres epatas, la primera cuando
sucede el evento y hasta dos semanas después se realiza el
diagnóstico.
La segunda, es el periodo comprendido entre el tiempo del evento
y la aparición de síntomas como obstrucción
intestinal intermitente y datos de dificultad respiratoria ocasionales.
La tercera etapa, cuando el paciente acude al servicio médico
con un cuadro de catástrofe abdominal manifestado por dolor
intenso, dificultad respiratoria y datos de obstrucción intestinal
completa y en los peores casos con perforación visceral en
el tórax. Debido a las complicaciones tan serias que pueden
ocurrir con una hernia diafragmática, cobra interés
especial realizar el diagnóstico lo más temprano posible
para evitar dichas consecuencias. Se recomienda que todo defecto
herniario de diafragma debe de ser reparado en cuanto se hace el
diagnóstico.
Dependiendo del tiempo de evolución, tamaño del defecto
y condiciones del paciente se puede optar por varios abordajes quirúrgicos.
La gran mayoría de los defectos son reparados de manera simple
con cierre primario por medio del abordaje abdominal. Cuando se
encuentran en la segunda etapa y que significa que ha pasado un
tiempo considerable entre el evento y el diagnóstico, se
puede valorar un abordaje abdominal por medio de laparoscopia o
un abordaje torácico con técnica abierta. Desde luego
es más recomendado el abordaje por laparoscopia, sin embargo,
en circunstancias especiales donde el paciente se aprecia de difícil
acceso por el abdomen, se decide por la técnica transtorácica.
Ciertas circunstancias de complejidad obligan a realizar un abordaje
conjunto (tórax y abdomen), sobre todo los casos en que se
han complicado con obstrucción grave o perforación
de víscera hueca, lo cual amerita una cirugía más
compleja ya que se encuentra en peligro la vida del paciente.
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